La Charanda
Aguardiente de caña de azúcar similar al ron, que se acostumbra mezclar con jugos, refrescos y otros licores. Es considerada la bebida típica del estado de Michoacán y hasta la fecha su elaboración continúa siendo artesanal, destinada al consumo local.
La charanda tiene como aspecto particular el ser elaborado con caña de azúcar de altura (más de 1,500 m sobre el nivel del mar) la cual se cosecha en los municipios cercanos a Uruapan. Su sabor es ligeramente dulce.
La palabra charanda proviene de la lengua purépecha y significa tierra colorada en honor del cerro de la Charanda, a cuyas faldas se encontraba el ingenio azucarero y donde se estableció la famosa destilería “La Perla”.
Rompope
Licor preparado con leche de vaca, yemas de huevo, vainilla, canela, almendra molida, azúcar y alcohol. Es común dar una pequeña copa a los niños.
MUSEOS DE MICHOACÁN:
El Museo del Estado de Michoacán, en Morelia, se encuentra instalado en una casona de cantera construida durante el siglo XVIII, que probablemente tuvo uso habitacional. Inaugurado el 11 de agosto de 1986, su colección se divide en tres secciones: arqueología, historia y etnología, mostrando interesantes objetos arqueológicos de cerámica lítica, metalistería y joyería, así como indumentaria indígena y otros aspectos etnográficos de diversa regiones el estado, además de albergar algunos elementos históricos de gran trascendencia.
El Museo del Estado de Michoacán, en Morelia, se encuentra instalado en una casona de cantera construida durante el siglo XVIII, que probablemente tuvo uso habitacional. Inaugurado el 11 de agosto de 1986, su colección se divide en tres secciones: arqueología, historia y etnología, mostrando interesantes objetos arqueológicos de cerámica lítica, metalistería y joyería, así como indumentaria indígena y otros aspectos etnográficos de diversa regiones el estado, además de albergar algunos elementos históricos de gran trascendencia.
También cuenta con un área especial acondicionada con aparatos científicos, muebles y enseres de la antigua farmacia mier, que se encontraba en la Cerrada de San Agustín, y que datan de 1868. Asimismo cuenta con una pequeña pero interesante biblioteca especializada en temas de la entidad.
Este museo cuenta con el programa “Arte, Historia y Tradición Popular” el cual consiste en realizar eventos cada miércoles por la tarde, relacionados con el arte y tradiciones michoacanas. También desarrolla otros eventos culturales entre los que destacan la Fiesta de Carnaval, la Muestra Gastronómica de Cuaresma, el Altar de Dolores, la Ofrenda del Día de Muertos, la Posada Tradicional y la Levantada del Nacimiento.
El Museo del Estado de Michoacán ofrece el servicio gratuito de visitas guiadas para el público en general y especiales, dirigidas a niñas y niños de educación primaria los días martes y jueves por la mañana, talleres de verano para niños de 5 a 12 años con el fin de fortalecer su identidad michoacana mediante actividades artísticas bien diseñadas.
La entrada al Museo del Estado de Michoacán es gratuita y lo puedes visitar de lunes a viernes de 9 de la mañana a 2 de la tarde y de 4 de la tarde a 8 de noche: los sábados, domingos y días festivos de 10 de la mañana a 4 de la tarde. Conoce, aprende y diviértete en el Museo del Estado de Michoacán.
ZONAS ARQUEOLÓGICAS:
Michoacán alberga cerca de 1 800 sitios arqueológicos. Poco más de un millar tiene restos de arquitectura prehispánica, como basamentos para templos (pirámides), palacios, áreas habitacionales, terrazas y áreas de trabajo agrícola; en 700 casos se trata de parcelas y terrenos donde se observan en superficie fragmentos de cerámica y rocas talladas, y hay 50 sitios con pinturas y grabados rupestres. Michoacán tiene siete zonas arqueológicas abiertas al público y dos más en proceso de investigación: El Opeño-Cerro Curutarán, Tres Cerritos, Tingambato, Zaragoza, Pátzcuaro, Ihuatzio, Tzintzuntzan, Huandacareo y San Felipe los Alzati.
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Para propósitos de investigación todos los sitios arqueológicos son importantes; la riqueza de cada lugar radica en la información histórica y cultural que ahí se conserva, cada sitio por su singularidad es una oportunidad de explorar el pasado, de aprender de nuestros antepasados sus técnicas constructivas, sistemas agrícolas, nivel de domesticación de plantas y formas de organización sociopolítica. Debemos diferenciar entre lo que es un sitio y una zona arqueológica. El primero es un término general y se refiere a todos aquellos lugares donde hay restos culturales arqueológicos e históricos; el segundo hace referencia a su categoría jurídica como “zona de monumentos” de carácter federal.
El inventario estatal de sitios y zonas arqueológicas de Michoacán tiene información básica sobre 1 800 sitios; esto ha sido resultado de distintos proyectos de investigación a lo largo de más de un siglo de estudios por parte de especialistas, los cuales han aplicado técnicas como fotografía aérea y reconocimientos en campo, pero también han tomado en cuenta la información contenida en documentos históricos y aquella proporcionada por las personas que conocen y viven cerca de los sitios arqueológicos. Poco más de un millar de esos lugares tienen restos de arquitectura prehispánica, como basamentos para templos (pirámides), palacios, áreas habitacionales, terrazas y áreas de trabajo agrícola. En 700 casos se trata de parcelas y terrenos donde observamos en superficie fragmentos de cerámica y rocas talladas, lo que nos permite suponer la existencia de depósitos o estratos culturales en el subsuelo; hasta ahora conocemos 50 sitios donde hay pinturas y grabados rupestres; hay espacios geográficos singulares que destacan en el paisaje, como ríos, arroyos, caídas de agua, cerros, mesetas, abrigos y cuevas, donde los antiguos pobladores llevaron a cabo actividades rituales y lúdicas; muchas veces, esos lugares tenían un significado territorial o eran puntos de rutas de comunicación.
Michoacán tiene siete zonas arqueológicas abiertas al público y dos más en proceso de investigación. De acuerdo con su antigüedad, el listado es el siguiente. El Opeño-Cerro Curutarán corresponde al periodo Preclásico y ha sido fechado entre 1800 y 1500 a.C.; Tres Cerritos, Tingambato y Zaragoza corresponden al Clásico, 300-900 d.C.; Pátzcuaro, Ihuatzio, Tzintzuntzan, Huandacareo y San Felipe los Alzati pertenecen al Posclásico, es decir, que al momento de la conquista esos lugares estaban habitados. En este artículo hemos dado prioridad a las exploraciones recientes y a las zonas arqueológicas más conocidas.
